La gobernanza del monedero comunitario corresponde a la comunidad o persona que instala esa instancia concreta de Value, junto con su dinámica de moneda específica. Dentro de esa estructura de gobernanza, el grupo decide
cómo validar a los miembros activos, a quienes se emite entonces su «monedero». En las versiones actuales del software es un proceso presencial. Piense en un espacio de coworking que emite Value de marca para sus miembros,
que de todos modos se registran en recepción, normalmente presentando un documento de identidad. O en un pueblo donde la gente se conoce de verdad.
Una comunidad falsa, que crea usuarios falsos y liquidez falsa, puede detectarse rápidamente, porque allí no se pueden comprar ni recibir servicios o productos reales.
Por eso, Value funciona actualmente como un sistema más descentralizado que totalmente distribuido, con la idea de combinar en el futuro sus principios básicos con otros mecanismos de validación.
Empezará como ERC-20, pero es independiente de la blockchain.
Debe contar con contratos inteligentes o una funcionalidad similar.
Las comunidades pueden diseñar e instalar instancias de Value adaptadas a sus necesidades y casos de uso previstos, siguiendo unos principios básicos:
#1 Fijar la cantidad y la frecuencia de los pagos
#2 Fijar la vida útil de las monedas
#3 Fijar las comisiones por transacción y la posible fiscalidad
#4 Las cantidades recibidas se queman hasta 0 dentro de su vida útil
#5 El Value transferido a otros recupera su vida útil completa en la cuenta del destinatario (por eso se necesita una comisión por transacción que desincentive las transferencias de ida y vuelta).
La comunidad elige qué herramientas usar para gobernar la entidad emisora
Anna Blume
Marc Griffiths
Philipe Achille Villiers
Yann Levreau
Hibryda
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